Los mapas parecen neutrales, pero nunca lo son del todo. Eligen escala, color, etiquetas y centro. Así surge un orden que parece evidente aunque haya sido construido.
Los medios funcionan de forma parecida. Colocan algunos temas en el centro y empujan otros hacia los márgenes. No siempre por mala intención, a menudo por rutina, presión de tiempo o expectativa. Pero el resultado moldea lo que la gente considera importante.
Düsseldorf aparece a menudo en relatos nacionales como ciudad administrativa, ferial o de moda. Otros lados quedan más silenciosos: zonas marginales, espacios fluviales, antiguos terrenos industriales y rumores locales.
Por eso una crítica seria de los medios no mira solo afirmaciones falsas, sino también los recortes que faltan una y otra vez.



