Los lagos quietos son buenas superficies de proyección. Si se mira bastante tiempo un agua oscura, se ve movimiento aunque solo actúen el viento, la corriente o la luz.

Los mitos surgen a menudo de errores de medición cotidianos. La distancia se calcula mal, los tamaños se deforman en el agua y una sombra breve recibe más tarde una forma clara.

Aun así, no conviene burlarse de los viejos relatos de lagos. Hablan de lugares, miedos y del deseo de dar una segunda capa a lo ordinario.

Un monstruo de lago no tiene que existir para tener fuerza cultural. A veces basta la posibilidad.